El Fuego Nuevo Purépecha contó con presencia nicolaita en Tingambato, Con bastones en mano y en plena dinámica de juego, jóvenes nicolaitas practican el Juego de Pelota Purépecha, disciplina que preserva la UMSNH a través de su equipo de Deportes Autóctonos.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) refrendó su compromiso con la preservación de las tradiciones originarias de Michoacán al participar, a través del equipo de Deportes Autóctonos Nicolaitas, en la ceremonia del Fuego Nuevo Purépecha, realizada el pasado 1 de febrero en Tingambato, Michoacán. La presencia universitaria en esta celebración no sólo representó una asistencia simbólica, sino la continuidad de un trabajo formativo y cultural que busca mantener vivo el Juego de Pelota Purépecha entre las nuevas generaciones.
El entrenador del equipo universitario, César Zavala, destacó que la participación de la comunidad nicolaita en este tipo de eventos ayuda a fortalecer la identidad cultural del estudiantado y a preservar prácticas milenarias profundamente ligadas a la historia de los pueblos originarios de la entidad. De acuerdo con el entrenador, el equipo realizó una visita a la ceremonia del Fuego Nuevo Purépecha, una festividad que cada año se lleva a cabo el 1 de febrero y que en esta ocasión tuvo como sede el municipio de Tingambato. Ahí, dijo, confluyen expresiones culturales de gran relevancia para el pueblo purépecha, entre ellas la música, la artesanía, la indumentaria tradicional y los discursos pronunciados en lengua originaria, con la participación de más de 40 comunidades.

La presencia del equipo de Deportes Autóctonos Nicolaitas en este encuentro cobra especial relevancia porque confirma que la Universidad Michoacana no limita su formación a las aulas, laboratorios o espacios convencionales de enseñanza, sino que también impulsa experiencias que vinculan a sus estudiantes con la historia, la cultura y la memoria viva de Michoacán. En este caso, el vínculo se establece a través del Juego de Pelota Purépecha, una disciplina de profundo arraigo histórico que, además de su valor deportivo, representa una práctica comunitaria cargada de simbolismo.
César Zavala, quien cuenta con más de 15 años de experiencia en la enseñanza de esta disciplina, explicó que la participación en el Fuego Nuevo forma parte de una estrategia constante de acercamiento de las y los estudiantes nicolaitas a los espacios donde la herencia purépecha sigue viva. Más que asistir como espectadores, las y los integrantes del equipo universitario participan activamente en recorridos, actividades culturales y, en ocasiones, en exhibiciones que les permiten comprender desde adentro el sentido de estas tradiciones.

En ese contexto, el entrenador detalló que cada semestre el equipo realiza una visita a la zona de monumentos arqueológicos de Tingambato, con el propósito de que las y los estudiantes conozcan de primera mano la riqueza histórica del lugar. La experiencia, explicó, tiene una dimensión formativa integral: no se trata solamente de aprender una técnica deportiva, sino de entrar en contacto con los vestigios materiales y simbólicos de una civilización que forma parte esencial de la identidad michoacana.
Durante estas visitas, las y los alumnos conocen los basamentos, las pirámides, las tumbas, el museo de sitio, los patios hundidos y el espacio conocido como Juego de Pelota Mesoamericana. Para Zavala, este acercamiento permite que la juventud universitaria no observe la historia como algo distante o meramente académico, sino como una realidad tangible, contenida en las piedras, en los recintos ceremoniales y en las prácticas culturales que han logrado sobrevivir al paso del tiempo.
La frase utilizada por el entrenador para describir esta experiencia resulta particularmente significativa: las y los estudiantes, dijo, pueden «sentir esas rocas antiguas llenas de historia». Esa idea resume el sentido profundo del proyecto que encabeza. En una época marcada por la velocidad de la vida cotidiana, la hiperconectividad digital y el riesgo de desvinculación con las raíces locales, el equipo de Deportes Autóctonos Nicolaitas funciona como un puente entre el presente universitario y un pasado que sigue latiendo en el territorio michoacano.

La participación del equipo en la ceremonia de este año incluyó además una exhibición en una fecha que el propio entrenador calificó como «tan especial». Esto añade un componente adicional al papel de la UMSNH en el evento: la universidad no sólo acompaña o presencia una tradición, sino que se convierte en actor dentro de ella, aportando a la difusión y continuidad del Juego de Pelota Purépecha como parte de las expresiones culturales que dan identidad a las comunidades.
Desde el punto de vista educativo, la relevancia de esta actividad es múltiple. Por un lado, fortalece la formación física y deportiva del alumnado; por otro, impulsa la comprensión de los deportes autóctonos como patrimonio cultural vivo. Al mismo tiempo, fomenta valores como el respeto por las comunidades originarias, la apreciación de la diversidad cultural y la conciencia histórica. En suma, se trata de una práctica universitaria que conjuga cuerpo, territorio, memoria e identidad.
La asistencia al Fuego Nuevo Purépecha también deja ver que el deporte, en determinadas circunstancias, puede ser una herramienta para la preservación cultural. Lejos de entenderse sólo como competencia o rendimiento, en este caso el deporte se convierte en una vía de transmisión de conocimientos, costumbres, técnicas y significados colectivos. El Juego de Pelota Purépecha, asumido por la UMSNH como parte de sus actividades, se transforma así en una forma de resistencia cultural y de continuidad histórica.

Otro elemento destacado por César Zavala es el crecimiento que ha tenido el interés estudiantil por integrarse al equipo. Actualmente, señaló, el grupo cuenta con más de 50 alumnas y alumnos oficialmente registrados, una cifra que habla del arraigo que esta disciplina ha comenzado a tener dentro de la comunidad universitaria. No se trata de un esfuerzo aislado ni de un proyecto marginal, sino de una actividad con convocatoria y con posibilidades de expansión.
De hecho, el entrenador estimó que, con la plena reactivación de las actividades universitarias, la plantilla podría incrementarse con la llegada de 30 o 40 estudiantes de nuevo ingreso. Esa expectativa confirma que el equipo se ha consolidado como un espacio atractivo para jóvenes interesados no sólo en el ejercicio físico, sino también en una experiencia formativa distinta, vinculada con la cultura y con las tradiciones del estado.
Zavala explicó que, cuando llegan nuevos integrantes, el proceso de enseñanza comienza desde cero. Las y los jóvenes aprenden a hacer su pelota, a entrenar correctamente, a cortar bastón y a desarrollar la condición física necesaria para practicar esta disciplina. Esa formación inicial demuestra que el aprendizaje del Juego de Pelota Purépecha exige técnica, disciplina y constancia, pero también paciencia pedagógica y acompañamiento. No basta con la voluntad de participar; hay una metodología detrás, una transmisión de saberes que debe cuidarse para respetar la esencia del juego.
Este aspecto es central para entender la labor del equipo universitario: no se trata únicamente de reproducir una actividad tradicional de manera superficial, sino de enseñarla con seriedad, respeto y sentido histórico. Cada nueva generación de estudiantes que se incorpora representa una posibilidad de continuidad para esta práctica, pero también una responsabilidad para quienes la enseñan y la
La ceremonia del Fuego Nuevo, con la concurrencia de decenas de comunidades, música, artesanías, indumentaria y discursos en lengua purépecha, constituye además un escenario privilegiado para reafirmar el valor de la diversidad cultural de Michoacán. Que ahí haya estado presente la UMSNH a través de su equipo de Deportes Autóctonos significa que la universidad reconoce esa riqueza como parte de su propio horizonte educativo y humano.
También es importante subrayar que la participación nicolaita en Tingambato ocurre en un tiempo en que muchas tradiciones enfrentan el riesgo de diluirse frente a dinámicas de homogeneización cultural. Por ello, cada esfuerzo institucional para preservarlas y darles visibledad adquiere un peso mayor. La universidad, en este sentido, actúa como mediadora entre la tradición y la juventud, entre el conocimiento académico y el saber comunitario, entre la práctica deportiva y la memoria cultural.











