UMSNH y Secretaría de Cultura del Gobierno de México arrancan Diplomado “Michoacán. Culturas comunitarias y cultura de paz”. Dicha acción forma parte del convenio de colaboración entre la rectora Yarabí Ávila y la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel, para fortalecer el Plan Michoacán.
Con una amplia participación dio inicio el Diplomado “Michoacán. Culturas comunitarias y cultura de paz”, una acción impulsada por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, como parte del convenio de colaboración signado entre la rectora Yarabí Ávila González y la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, para fortalecer el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia.
La apertura de este proceso formativo representa un nuevo paso en la articulación institucional entre la casa de estudios nicolaita y el Gobierno de México para construir espacios de reflexión, análisis y acción en torno a la cultura de paz, tomando como eje las experiencias comunitarias, la diversidad cultural, la memoria colectiva y el potencial transformador de la educación y las expresiones artísticas en el territorio michoacano.
Durante la inauguración, la rectora Yarabí Ávila González dio la bienvenida a las y los participantes que comenzaron este diplomado, así como a la directora general de Formación y Gestión Cultural de la dependencia federal, Lucila Jiménez López, a quien reconoció como una aliada de la Universidad Michoacana. La rectora subrayó que la confianza depositada en la institución para desarrollar esta iniciativa permitirá una transformación no sólo académica, sino también personal y profesional para quienes forman parte del programa.

Ávila González refrendó la disposición de la UMSNH para trabajar de manera coordinada con el Gobierno Federal, con la presidenta Claudia Sheinbaum, y para integrarse activamente al Plan Michoacán por la Justicia y la Paz, una estrategia que busca atender los desafíos del estado desde una visión integral, donde la cultura, la educación y la participación social desempeñan un papel central.
“Cuando se habla de la cultura de la paz en Michoacán significa precisamente que nosotros debemos reconocer esa fuerza de nuestras comunidades, de sus tradiciones, de la capacidad que tenemos para construir a través de la convivencia, a través del respeto, a través de la educación, de la esperanza, desde lo cotidiano”, sostuvo la rectora. En esa misma lógica, añadió que la Universidad Michoacana debe seguir impulsando esa tarea en cada una de sus actividades, al entender que su responsabilidad social no se limita a la formación profesional, sino que también incluye la construcción de ciudadanía y de entornos más justos.
La funcionaria universitaria enfatizó que la paz no puede entenderse como un resultado automático ni como una aspiración abstracta. Enfatizó que se trata de una construcción diaria, compleja y compartida, que involucra a instituciones, familias, escuelas, plazas públicas y comunidades enteras. De acuerdo con su planteamiento, la pertenencia cultural y la identidad colectiva son elementos fundamentales para fortalecer la cohesión social y abrir rutas de convivencia en un estado donde la historia, las tradiciones y la diversidad constituyen una fortaleza.
“La paz no se va a construir solamente con magia, sino que debe construirse desde cada una de las instituciones, desde cada integrante de las familias, desde las escuelas, desde las plazas públicas”, expresó. La rectora señaló además que todas y todos forman parte de las expresiones culturales que dan sentido de pertenencia e identidad a Michoacán y a cada entidad del país, por lo que el desafío consiste en traducir ese patrimonio vivo en acciones concretas de diálogo, formación y transformación social.
En este contexto, el Diplomado “Michoacán. Culturas comunitarias y cultura de paz” se presenta como una plataforma de encuentro entre distintos saberes. Su arranque, enmarcado en el convenio de colaboración entre la UMSNH y la Secretaría de Cultura federal, articula perspectivas académicas, comunitarias e internacionales para reflexionar sobre las condiciones de posibilidad de una paz territorial, es decir, una paz arraigada en la realidad específica de los pueblos, sus memorias, sus lenguas, sus procesos creativos y sus formas de organización.
La directora general de Formación y Gestión Cultural, Lucila Jiménez López, explicó que en el lanzamiento de este diplomado confluyen saberes internacionales académicos basados en experiencias de Michoacán que ya se están desarrollando desde el ámbito de las artes y la cultura en distintos niveles. Esta convergencia, dijo, no sólo amplía la discusión sobre la paz, sino que permite aterrizarla en procesos, prácticas y territorios concretos.
Jiménez López destacó que el diplomado será un “lugar de conversación” en el que se abordarán las posibilidades y alcances de la paz territorial, entendida como aquella que respeta la memoria, reconoce la diversidad lingüística y valora la capacidad de producción, creación y transformación de los territorios. En su mensaje, definió a Michoacán como “una joya de nuestro país”, precisamente por la riqueza cultural y comunitaria que posee, y sostuvo que esa condición obliga a pensar la paz desde la dignidad de sus pueblos y desde el reconocimiento pleno de su diversidad.

A decir de la funcionaria federal, este espacio formativo permitirá también reflexionar sobre cómo hacer posible la paz desde los propios ámbitos cotidianos: los territorios académicos, las comunidades, los espacios artísticos y aquellas fronteras simbólicas o materiales donde más se necesita diálogo y conversación. Esa visión coloca al diplomado más allá de un ejercicio teórico, al convertirlo en un instrumento para imaginar y poner en práctica formas de convivencia y mediación cultural con impacto real.
Por su parte, el representante de la UNESCO en México, Andrés Morales Arciniegas, subrayó que uno de los aspectos más valiosos del diplomado es que ofrecerá elementos para construir una concepción propia de la paz en Michoacán a partir de la realidad del estado. Enfatizó que el interés no es que la discusión se quede en un plano conceptual, sino que se traduzca en decisiones, acciones y procesos que ayuden efectivamente a construir paz en el marco del Plan Michoacán.
“El interés nuestro es que no quede simplemente en discusiones conceptuales sobre la cultura de paz, sino que se materialice en acciones concretas que construyan paz”, expresó. La afirmación sintetiza el objetivo del diplomado: vincular el conocimiento con la práctica, y la reflexión con la transformación territorial.
Morales Arciniegas recordó además que fue la UNESCO la que, hace cuarenta años, desarrolló el concepto de cultura de paz, entendido no sólo como ausencia de violencia, sino como un conjunto de valores, comportamientos y actitudes que rechazan la violencia y promueven sociedades más pacíficas a través del diálogo, el entendimiento mutuo y el respeto por la diversidad. Bajo esta perspectiva, la paz no se limita a la contención del conflicto, sino que implica la creación activa de condiciones sociales, culturales e institucionales para la convivencia.
En ese sentido, el diplomado que arrancó en Morelia no sólo da continuidad a un convenio institucional, sino que coloca a la UMSNH en una posición estratégica dentro de los esfuerzos por vincular educación superior, cultura comunitaria y políticas públicas orientadas a la paz. La Universidad se proyecta como un actor capaz de tender puentes entre el conocimiento académico y las necesidades sociales del estado, articulando procesos formativos con agendas de justicia, memoria y fortalecimiento del tejido social.














