Un diplomado y talleres presenciales iniciarán la profesionalización de gestores culturales como parte del Plan Michoacán por la Paz. La UNESCO fungirá como testigo de honor y acompañante técnico en este proyecto integral de derechos humanos y cultura.

En un esfuerzo de coordinación interinstitucional sin precedentes, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en México, formalizaron una alianza estratégica orientada a la construcción de paz en el estado de Michoacán. Este acuerdo, enmarcado en el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, busca transformar la política cultural de la entidad, transitando de una visión centralista a una estrategia detonada desde las propias comunidades, con el objetivo de convertir las expresiones artísticas y tradicionales en herramientas de resiliencia y cohesión social.

El recinto universitario fue sede del diálogo interdisciplinario donde se destacó la importancia de la cultura como un derecho humano y herramienta de desarrollo.
El recinto universitario fue sede del diálogo interdisciplinario donde se destacó la importancia de la cultura como un derecho humano y herramienta de desarrollo.

     El acto protocolario, realizado en la capital michoacana, fue encabezado por la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, y la rectora nicolaita, Yarabí Ávila González, quienes estuvieron acompañadas por Andrés Morales Arciniegas, representante de la UNESCO en México, quien fungió como testigo de honor. La firma de este convenio de colaboración técnica y académica representa un hito en la gestión cultural del estado, pues integra la capacidad pedagógica de la Casa de Hidalgo con los recursos y lineamientos internacionales de paz propuestos por el organismo de las Naciones Unidas.

Cultura como política pública: De la escucha al territorio
     Durante la ceremonia, Claudia Curiel de Icaza enfatizó que este acuerdo no es una imposición administrativa, sino la respuesta directa a las inquietudes expresadas por la ciudadanía michoacana durante diversos diálogos territoriales. La funcionaria subrayó la importancia de dotar a las comunidades de herramientas que fortalezcan su autonomía cultural, evitando enfoques externos y priorizando la capacitación local.

Representantes de la UNESCO, Secretaría de Cultura federal y la UMSNH exhiben el convenio que establece una estrategia de cultura de paz en Michoacán.
Representantes de la UNESCO, Secretaría de Cultura federal y la UMSNH exhiben el convenio que establece una estrategia de cultura de paz en Michoacán.

«Que no sea una visión que trajimos del centro, sino al revés, que se detone desde las propias comunidades de Michoacán, con un acompañamiento de herramientas y capacidades… la cultura se construye, transforma y cohesiona», puntualizó la titular de la Secretaría de Cultura.

     Como primera acción concreta de este convenio, se anunció el lanzamiento de un Diplomado y talleres presenciales que recorrerán diversas regiones del estado. Estas actividades formativas están diseñadas para profesionalizar a los gestores culturales locales y crear redes de cultura comunitaria que sirvan como mecanismos de prevención del delito y restauración de la confianza en el espacio público.

La UMSNH como aliada estratégica en la formación para la paz

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, y la rectora Yarabí Ávila González sellan la alianza que llevará capacitación cultural a todo el territorio estatal.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, y la rectora Yarabí Ávila González sellan la alianza que llevará capacitación cultural a todo el territorio estatal.

     Por su parte, la rectora Yarabí Ávila González calificó la firma como una «acción prospectiva» y un pacto con el futuro de Michoacán. Desde la perspectiva nicolaita, la universidad asume la responsabilidad de ser el brazo académico que sustente estas políticas públicas. Ávila González destacó que, en un contexto estatal que busca reconciliación, la cultura debe funcionar como un «bálsamo sanador» que profesionalice al sector y brinde nuevas perspectivas a las infancias y juventudes.

      La rectora también aprovechó el espacio para enviar un mensaje a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, reafirmando que la comunidad universitaria está lista para colaborar activamente en el Plan Michoacán. La participación de la UMSNH en este «triángulo virtuoso» asegura que la cultura sea abordada no solo como un espectáculo, sino como un derecho humano fundamental y un instrumento de desarrollo socioeconómico.

     La directora general de Formación y Gestión Cultural, Lucila Jiménez López, aportó una visión técnica sobre la implementación del proyecto, señalando que la cultura de paz requiere de una mirada interdisciplinaria que permita convertir el miedo en resiliencia. El enfoque del programa formativo pondrá especial énfasis en la memoria, las tradiciones contemporáneas y el papel de las mujeres y las juventudes en la recuperación de la vida pública.

Durante su intervención, la rectora nicolaita calificó el acuerdo como un "bálsamo sanador" que generará redes de cultura comunitaria en beneficio de las juventudes.
Durante su intervención, la rectora nicolaita calificó el acuerdo como un «bálsamo sanador» que generará redes de cultura comunitaria en beneficio de las juventudes.

     En concordancia, el representante de la UNESCO en México, Andrés Morales Arciniegas, celebró la inclusión de la cultura de paz como eje central del acuerdo. Morales destacó que la profesionalización permanente de los artistas y promotores culturales es una recomendación global del organismo que hoy se materializa en Michoacán. La UNESCO brindará acompañamiento técnico para asegurar que los procesos pedagógicos cumplan con estándares internacionales de inclusión y derechos culturales.

     La firma de este convenio entre la Secretaría de Cultura, la UMSNH y la UNESCO marca el inicio de una etapa donde la gestión cultural en Michoacán asume una función social crítica. Al descentralizar las acciones y profesionalizar a los actores locales, se sientan las bases para una paz duradera que emana desde la identidad y el orgullo de las comunidades.