La Universidad Michoacana destacó avances en calidad académica, registro de patentes y consolidación nacional entre las mejores instituciones públicas mexicanas. La Gran Logia Lautariana reconoció el papel de la educación laica, científica y crítica en la construcción democrática de México.
La autonomía universitaria es la condición indispensable para que la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) pueda cumplir plenamente su función social, académica, científica y crítica, afirmó la rectora Yarabí Ávila González, al recibir la Medalla al Mérito Ciudadano otorgada por la Gran Logia Lautariana de México del Rito Nacional Mexicano.
Durante la ceremonia realizada en el marco del Bicentenario de la Fundación del Rito Nacional Mexicano, la rectora nicolaita sostuvo que una universidad sometida al poder político pierde su esencia, pues si desde fuera se decide qué investigar, qué enseñar o qué decir, deja de ser una institución libre y se convierte en un aparato de legitimación de quien la financia.

Ante representantes del Poder Legislativo y Judicial, así como integrantes de las Grandes Logias de Michoacán, Yarabí Ávila subrayó que la autonomía no es un privilegio institucional, sino una garantía para que la Universidad pueda decir la verdad aunque incomode, sostener posturas críticas aunque generen tensiones y defender a sus investigadoras, investigadores y estudiantes aun cuando ello implique costos políticos.
«He dicho muchas veces y lo refrendo con orgullo: sin libertad, la autonomía es letra muerta; sin autonomía, la libertad es una promesa incumplida», expresó la rectora, al destacar el sentido histórico, político y académico de la defensa de la Universidad pública.
La UMSNH y el pensamiento liberal mexicano
En su mensaje, la rectora agradeció la distinción recibida por parte de la Gran Logia Lautariana de México y destacó el trabajo institucional que se ha construido con dicha organización. En ese contexto, recordó los orígenes del Rito Nacional Mexicano, fundado en 1826, y afirmó que sus valores coinciden profundamente con los valores nicolaitas.
Ávila González señaló que tanto el Rito Nacional Mexicano como la Universidad Michoacana comparten principios vinculados al liberalismo mexicano: la razón sobre el dogma, la libertad sobre la opresión, el conocimiento al servicio del pueblo y la educación laica y científica como instrumento fundamental para impedir los abusos del poder.

La rectora enfatizó que la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo ha sido, durante tres siglos, el corazón intelectual de Michoacán. Dijo que esta definición no es una metáfora exagerada, sino una descripción precisa del papel que la institución ha desempeñado en la vida pública, cultural, científica y educativa del estado.
«La Universidad Michoacana es el lugar donde Michoacán se piensa a sí mismo, donde se debate su destino, donde se forman los ciudadanos y las ciudadanas que lo construyen», sostuvo.
Agregó que, como todo corazón, la función esencial de la institución es hacer circular la vida y la sangre del conocimiento, de la cultura, de la crítica y del pensamiento libre hasta el último rincón del cuerpo social.
Reforma constitucional y autonomía plena
Yarabí Ávila recordó que, después de 107 años de espera, la Universidad Michoacana obtuvo la Reforma Constitucional que garantiza su autonomía plena, un presupuesto de al menos 4.5 por ciento del gasto estatal y el derecho democrático de la comunidad universitaria a elegir a sus propias autoridades.
La rectora afirmó que dicho logro no fue resultado de una concesión aislada, sino de décadas de lucha universitaria, de voces que se negaron a callar y de una persistencia histórica semejante a la de quienes, hace 200 años, fundaron espacios para la libertad de pensamiento.
Ese avance, indicó, representa una conquista institucional de largo alcance, porque permite a la Máxima Casa de Estudios de Michoacán fortalecer su vida académica, proteger su independencia y asumir con mayor responsabilidad su compromiso con la sociedad.
En ese sentido, planteó que Michoacán vive un momento de complejidad histórica inusual, frente al cual se requieren instituciones capaces de analizar, procesar y enfrentar los desafíos con rigor, sin miedo y con independencia de cualquier agenda de poder.
«La universidad pública es una de ellas; el Rito Nacional Mexicano, con 200 años de custodiar la tradición de pensamiento libre, es otra. Cuando estas instituciones trabajan con misión compartida, surgen las sinergias», apuntó.
Avances académicos de la Universidad Michoacana
Ante las y los integrantes de la Gran Logia Lautariana de México, la rectora compartió que la Universidad Michoacana se encuentra actualmente entre las 10 mejores universidades del país. También destacó que la institución registra un récord histórico en materia de patentes y cuenta con el 100 por ciento de sus licenciaturas evaluables con sello de calidad.

Estos resultados, señaló, son reflejo del esfuerzo de la comunidad nicolaita y del papel que desempeñan estudiantes, docentes, investigadoras, investigadores, trabajadoras y trabajadores en la construcción cotidiana de una universidad pública más sólida, pertinente y comprometida con su entorno.
Yarabí Ávila dirigió un mensaje especial a las alumnas y alumnos nicolaitas, a quienes definió como la razón central de todo el quehacer universitario. Dijo que cuando se afirma que la Universidad Michoacana es el corazón intelectual de Michoacán, en realidad se reconoce que las preguntas, los sueños y la sed de justicia de sus estudiantes son la sangre que hace latir ese corazón.
La rectora también evocó el pensamiento del insigne Melchor Ocampo, al señalar que desde las paredes universitarias sigue enseñando que el poder es un encargo temporal, a la vista de todas y todos, y sujeto a responsabilidades.
A partir de esa convicción, sostuvo que la Rectoría ha asumido desde el primer día el compromiso de gobernar la Universidad Michoacana con manos limpias, transparencia y plena conciencia de que los recursos universitarios son recursos del pueblo michoacano y deben tratarse como tales.
Reconocimiento a la comunidad nicolaita
Al recibir la Medalla al Mérito Ciudadano, Yarabí Ávila afirmó que este galardón representa un compromiso aún mayor para seguir trabajando en favor de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
La rectora señaló que no recibe la distinción a título personal, sino en nombre de toda la comunidad nicolaita. Indicó que cada maestra y cada maestro que entra al aula, cada estudiante, cada investigadora, cada investigador y cada integrante de la institución participa del significado de este reconocimiento.
«Agradezco esta distinción que recibo en nombre de todas y todos los nicolaitas, porque aquí, en la Universidad Michoacana, sabemos que los sueños se construyen con el esfuerzo de todas y de todos, y que lo que hacemos el día de hoy perdurará por la historia», sostuvo.
Por su parte, el muy respetable gran maestro de la Gran Logia Lautariana de México del Rito Nacional Mexicano, Héctor Manuel García Chávez, afirmó que 200 años no son únicamente una medida del tiempo, sino evidencia de la permanencia de una idea, de la continuidad de una obra y de la vigencia de un ideal que ha acompañado, desde su origen, la construcción de México.
García Chávez explicó que el Rito Nacional Mexicano nació como una afirmación de identidad y como expresión de una masonería comprometida con su tiempo, con su pueblo y con el destino de la nación.
Destacó que, desde su origen, el Rito se distinguió por una característica que aún hoy lo define y enaltece: su vocación incluyente. Recordó que fue concebido como un rito mixto, al reconocer en la mujer no sólo su dignidad esencial, sino su papel indispensable en la construcción de la sociedad.
El representante de la Gran Logia Lautariana sostuvo que el Rito Nacional Mexicano ha sido escuela de pensamiento, espacio de reflexión y taller de formación humana. Indicó que en sus columnas se han formado mujeres y hombres que han contribuido, desde distintos ámbitos, al desarrollo del país.
Frente a los desafíos contemporáneos, como la fragmentación social, la desconfianza institucional y la necesidad de fortalecer la educación y la vida pública, García Chávez subrayó que los principios que dieron origen al Rito mantienen plena vigencia.
«La formación de ciudadanos íntegros, críticos y comprometidos con el bien común no es una tarea superada; es quizá la tarea más urgente», enfatizó.














