La Universidad Michoacana, CEAC y FEMSA participan en una colaboración tripartita para impulsar infraestructura hídrica con impacto social. El lago artificial funcionará como espacio académico de aprendizaje práctico en sostenibilidad, gestión hídrica y cuidado ambiental universitario.

El lago artificial que se construye durante la administración de la rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Yarabí Ávila González, es una obra sustentada técnica y normativamente, afirmó la coordinadora de Planeación, Infraestructura y Fortalecimiento Universitario, Cindy Lara Gómez, quien precisó que el proyecto tendrá un impacto positivo en los ámbitos sociales, ambiental y académico.

     La funcionaria nicolaita explicó que la obra de captación y aprovechamiento de agua residual tratada por parte de la empresa FEMSA constituye una respuesta técnica y responsible ante una realidad cada vez más evidente: en Morelia el agua es un recurso limitado y su uso eficiente debe convertirse en prioridad institucional, pública y social.

El lago artificial de la UMSNH avanza como infraestructura estratégica para captar y reutilizar agua tratada en Ciudad Universitaria.
El lago artificial de la UMSNH avanza como infraestructura estratégica para captar y reutilizar agua tratada en Ciudad Universitaria.

     De acuerdo con Lara Gómez, el proyecto no debe entenderse como una obra ornamental ni como una intervención improvisada, sino como infraestructura estratégica orientada a reducir el consumo de agua potable, aprovechar recursos hídricos actualmente desperdiciados y promover una cultura de sostenibilidad dentro y fuera de Ciudad Universitaria.

     «Este proyecto no es improvisado, está sustentado técnica y normativamente, ya que el agua que se utilizará cumple con la NOM-003-SEMARNAT-1997, lo que garantiza que es apta para el riego de áreas verdes y sistemas contra incendios», subrayó.

Aprovechamiento de agua tratada en Ciudad Universitaria
     La coordinadora de Planeación, Infraestructura y Fortalecimiento Universitario detalló que la obra permitirá captar y aprovechar agua residual tratada suministrada por FEMSA, la cual actualmente no se utiliza de manera productiva y termina en el drenaje. Frente a esa situación, la Universidad Michoacana plantea transformar un desperdicio en una solución sustentable.

     Lara Gómez indicó que se reutilizarán aproximadamente 150 metros cúbicos diarios de agua tratada, lo que reducirá de forma significativa el uso de agua potable en actividades que no requieren este tipo de recurso, como el riego de áreas verdes y los sistemas contra incendios.

     La funcionaria explicó que este tipo de decisiones se inscriben en una visión de gestión hídrica responsible, en la que las instituciones públicas deben asumir un papel activo ante los efectos de la escasez de agua, el crecimiento urbano, la presión sobre los mantos acuíferos y la necesidad de modificar patrones de consumo.

Vista aérea del lago artificial que se construye en Ciudad Universitaria, proyecto que reutilizará aproximadamente 150 metros cúbicos diarios de agua tratada.
Vista aérea del lago artificial que se construye en Ciudad Universitaria, proyecto que reutilizará aproximadamente 150 metros cúbicos diarios de agua tratada.

     En ese sentido, sostuvo que la Universidad Michoacana, por su tamaño, población estudiantil y función social, tiene la responsabilidad de implementar proyectos que contribuyan a un uso más racional del agua y que, al mismo tiempo, generen beneficios para la comunidad universitaria y para la población que vive alrededor de Ciudad Universitaria.

Impacto social para habitantes cercanos a Ciudad Universitaria
     Cindy Lara Gómez destacó que el lago artificial tendrá un impacto positivo en diversos rubros, especialmente en el ámbito social. De acuerdo con la información proporcionada, el proyecto beneficiará directamente a seis mil 489 habitantes asentados alrededor de Ciudad Universitaria.

     La funcionaria precisó que dichas personas habitan en dos mil 608 viviendas y se relacionan con 600 unidades económicas que dependen del pozo de agua de la Universidad Michoacana. A ello se suma la comunidad nicolaita, integrada por más de 62 mil personas, entre estudiantes, docentes, personal administrativo y trabajadores universitarios.

La coordinadora de Planeación, Infraestructura y Fortalecimiento Universitario, Cindy Lara Gómez
La coordinadora de Planeación, Infraestructura y Fortalecimiento Universitario, Cindy Lara Gómez

     Desde esta perspectiva, el proyecto representa una medida que puede disminuir la presión sobre el pozo universitario, al sustituir el uso de agua potable por agua tratada en tareas específicas. Ello permite que el recurso de mayor calidad se preserve para actividades que realmente lo requieren, tanto dentro de la institución como en su entorno inmediato.

     La coordinadora universitaria enfatizó que, al reducir el consumo de agua potable en Ciudad Universitaria, también se contribuye a una gestión más equilibrada del recurso para quienes dependen del mismo sistema hídrico. Por ello, insistió en que el lago artificial debe analizarse más allá de su imagen física, pues su valor central radica en su función de captación, almacenamiento y aprovechamiento de agua tratada.

Beneficios ambientales y recarga de mantos acuíferos
     En materia ambiental, Lara Gómez señaló que el lago artificial promoverá la reutilización del agua, la infiltración natural y la recarga de los mantos acuíferos. Estos elementos, dijo, son fundamentales en una ciudad como Morelia, donde la disponibilidad de agua enfrenta presiones crecientes y donde cada vez resulta más urgente impulsar estrategias de aprovechamiento sustentable.

     La reutilización de agua tratada permite disminuir la extracción de agua potable y evitar que volúmenes importantes del líquido, ya procesados bajo estándares normativos, sean descargados sin aprovechamiento alguno al sistema de drenaje. Con ello, la Universidad Michoacana busca generar un modelo de uso eficiente que pueda servir como referencia para otras instituciones, dependencias y espacios públicos.

     La funcionaria nicolaita puntualizó que el cumplimiento de la NOM-003-SEMARNAT-1997 garantiza que el agua utilizada en este proyecto cuenta con las condiciones necesarias para actividades como el riego de áreas verdes y el uso en sistemas contra incendios. Esta norma establece los límites máximos permisibles de contaminantes para aguas residuales tratadas que se reutilizan en servicios al público.

     Desde una perspectiva ambiental, el proyecto también permitirá conservar áreas verdes universitarias sin incrementar la demanda de agua potable. Esta medida resulta relevante no sólo por el valor paisajístico o recreativo de dichos espacios, sino por su función en la regulación de temperatura, captación de humedad, infiltración y calidad ambiental dentro de Ciudad Universitaria.

     Además del componente social y ambiental, Cindy Lara Gómez subrayó que el lago artificial de la UMSNH tendrá un impacto académico, al consolidarse como un espacio de aprendizaje práctico en materia de sostenibilidad y gestión hídrica.

La construcción del lago artificial en Ciudad Universitaria forma parte de una estrategia institucional para el uso eficiente y sostenible del agua.
La construcción del lago artificial en Ciudad Universitaria forma parte de una estrategia institucional para el uso eficiente y sostenible del agua.

     La obra, explicó, puede convertirse en un laboratorio vivo para estudiantes, docentes e investigadores interesados en temas relacionados con ingeniería, arquitectura, biología, urbanismo, gestión ambiental, recursos hídricos y políticas públicas. Su operación permitirá observar de manera directa procesos de captación, reutilización, infiltración y aprovechamiento de agua tratada.

     En una universidad pública con vocación científica y social, proyectos de esta naturaleza adquieren una dimensión formativa, pues vinculan la infraestructura institucional con la enseñanza, la investigación aplicada y la solución de problemas concretos del entorno.

     La funcionaria destacó que este tipo de obras permiten pasar del discurso ambiental a acciones medibles, observables y evaluables. En ese sentido, el lago artificial no sólo funcionará como infraestructura hidráulica, sino también como un recurso pedagógico que puede fortalecer la conciencia ambiental de la comunidad nicolaita.

Colaboración tripartita entre UMSNH, CEAC y FEMSA
     Lara Gómez detalló que la construcción del lago artificial es resultado de una colaboración tripartita entre la Universidad Michoacana, la Coordinación Estatal del Agua y Gestión de Cuencas (CEAC) y la empresa FEMSA.

     La Universidad Michoacana destinará recursos para la construcción de la obra de captación. Por su parte, la CEAC participará en la edificación de la línea de conducción, mientras que FEMSA aportará el suministro de agua tratada.

     Esta coordinación, explicó la funcionaria, permite articular capacidades institucionales, técnicas y operativas para responder a un problema real de gestión hídrica. En lugar de mantener el agua tratada como un recurso desaprovechado, se establece un esquema de aprovechamiento que involucra a una institución pública de educación superior, una dependencia estatal especializada y una empresa privada que genera el suministro.

     La colaboración también refleja la necesidad de construir soluciones compartidas frente a los desafíos ambientales. La crisis hídrica no puede atenderse desde esfuerzos aislados, por lo que la articulación entre universidad, gobierno y sector privado resulta fundamental para avanzar hacia modelos más eficientes y sostenibles.

     Finalmente, Cindy Lara Gómez enfatizó que el lago artificial de la UMSNH no es una obra innecesaria ni ornamental, sino una infraestructura estratégica que responde a un problema real: la disponibilidad limitada de agua en Morelia y la necesidad de aprovechar de mejor manera los recursos existentes.

«Apostar por este tipo de proyectos es avanzar hacia un uso más eficiente, consciente y sostenible del agua, con beneficios para toda la sociedad», sostuvo.

     La funcionaria nicolaita insistió en que la obra debe valorarse desde sus objetivos técnicos, ambientales y sociales. Su propósito no es decorativo, sino funcional: captar, almacenar y reutilizar agua tratada que actualmente se desperdicia, reducir el consumo de agua potable, disminuir la presión sobre el pozo universitario y generar condiciones para una gestión hídrica más responsable.