El proyecto conectará canchas de básquetbol, fútbol, alberca Olímpica y estadio universitario con nuevas instalaciones y espacios de convivencia para comunidad nicolaita.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) avanza en la construcción de la Ciudad Deportiva Nicolaita, un proyecto impulsado por la rectora Yarabí Ávila González que busca integrar, dignificar y ampliar las instalaciones deportivas de la casa de estudios para uso de la comunidad docente, administrativa y estudiantil. La obra contempla la conexión de espacios existentes, la edificación de nuevas áreas de entrenamiento, el mejoramiento de infraestructura y la incorporación de criterios de sustentabilidad ambiental.
El anuncio fue realizado por la coordinadora de Planeación, Infraestructura y Fortalecimiento Universitario, Cindy Lara Gómez, quien detalló que el proyecto responde a la indicación de la rectora de crear condiciones óptimas para que más estudiantes participen en actividades deportivas, al tiempo que se garantizan espacios seguros y de sana convivencia.
La Ciudad Deportiva Nicolaita no partirá de cero. La propuesta se basa en la conexión de áreas deportivas ya existentes en el campus universitario, como las canchas de básquetbol, la cancha de fútbol 7 y futbol rápido, la alberca Olímpica y el Estadio Universitario. Sobre esa base, el proyecto incorpora nuevas construcciones y mejoramientos que buscan elevar la calidad de los espacios.

Entre las adiciones previstas se encuentran canchas de pádel, dos nuevas techumbres en las canchas de básquetbol con su respectiva iluminación, la construcción del acceso principal, mobiliario urbano, arquitectura de paisaje y el mejoramiento de áreas comunes. El conjunto de obras apunta a transformar un conjunto de instalaciones dispersas en un complejo deportivo integrado, funcional y moderno.
Cindy Lara Gómez precisó que la indicación de la rectora Yarabí Ávila es dignificar los espacios para incentivar la participación estudiantil. Esa orientación implica no solo construir más, sino construir mejor: con materiales adecuados, diseño pensado en el usuario, iluminación suficiente, protección contra la intemperie y elementos que favorezcan la permanencia y el disfrute de quienes entrenan, compiten o asisten como espectadores.
Uno de los componentes centrales de la Ciudad Deportiva Nicolaita es la alberca Olímpica, cuya edificación avanza de manera paralela al resto del proyecto. Lara Gómez explicó que esta obra tiene cuatro enfoques diferenciados que la convierten en más que una instalación deportiva convencional.

El enfoque social permitirá que la alberca funcione como extensión universitaria: personas que viven en las colonias aledañas al campus podrán utilizarla para actividades deportivas y recreativas. Esa apertura a la comunidad externa responde a una función de la universidad pública que trasciende la formación de profesionistas: el servicio social y la vinculación con el entorno.
El enfoque académico posibilitará que licenciaturas relacionadas con la salud, la educación física, la rehabilitación y las ciencias del deporte utilicen las instalaciones como espacio de práctica, observación y aprendizaje. El enfoque de investigación abre la puerta a estudios sobre rendimiento deportivo, biomecánica, fisiología del ejercicio y otras disciplinas que requieren infraestructura especializada.
Finalmente, el enfoque recreativo garantiza que la alberca sea un lugar de esparcimiento para la comunidad universitaria, complementando la formación académica con actividades que favorecen el bienestar físico y mental. Lara Gómez enfatizó que estos cuatro ejes convierten a la alberca en una obra de responsabilidad social universitaria, no solo en un equipamiento deportivo.

La construcción de la Ciudad Deportiva Nicolaita incorpora tecnologías sustentables y eficiencia energética, en línea con el compromiso de la administración de la rectora Yarabí Ávila con el cuidado del medio ambiente. Aunque la funcionaria no detalló específicamente qué tecnologías se emplearán, la referencia a este criterio sugiere que el proyecto contempla sistemas de iluminación LED, captación de agua pluvial, paneles solares, materiales de bajo impacto ambiental o diseño bioclimático que reduzca el consumo energético.
Esa orientación es consistente con una tendencia creciente en la planificación de infraestructura universitaria en México y América Latina: la construcción de espacios que no solo cumplen una función inmediata, sino que lo hacen con responsabilidad ambiental y proyección de ahorro a largo plazo. Para una universidad pública como la UMSNH, con recursos limitados y una comunidad numerosa, la eficiencia energética no es un lujo: es una necesidad de sostenibilidad institucional.
La rectora Yarabí Ávila González ha hecho del deporte una línea de acción visible durante su gestión. En la presentación del proyecto, destacó que las y los deportistas nicolaitas han demostrado disciplina y entrega al combinar sus actividades académicas con la práctica deportiva, lo que genera un compromiso institucional de seguir fortaleciendo este rubro.
«Queremos que más alumnas y alumnos participen en las distintas disciplinas, pero también sabemos que debemos brindar las condiciones óptimas para que lo hagan, por eso continuaremos dando todo el respaldo para seguir fortaleciendo el deporte y apoyando a nuestras y nuestros jóvenes talentos», señaló la rectora.

Esa declaración revela una concepción del deporte que va más allá de la competencia o el esparcimiento. En el discurso de la administración actual, la actividad física forma parte de la formación integral del estudiante universitario: desarrolla hábitos de disciplina, trabajo en equipo, manejo del estrés, salud física y mental, y sentido de pertenencia institucional. La Ciudad Deportiva Nicolaita se presenta, entonces, como una infraestructura al servicio de ese objetivo educativo.
Un elemento recurrente en la información proporcionada por la coordinadora de Planeación es la idea de dignificación. No se trata solo de ampliar la oferta deportiva, sino de transformar la calidad de los espacios existentes para que sean seguros, funcionales y dignos de una universidad pública de tradición e importancia como la UMSNH.
Esa preocupación no es menor. En muchas universidades públicas mexicanas, las instalaciones deportivas sufren de deterioro por uso intensivo, falta de mantenimiento, inversión insuficiente o diseño obsoleto. La apuesta por la dignificación implica reconocer que el deporte universitario merece infraestructura de calidad, no solo para los atletas de alto rendimiento, sino para toda la comunidad que busca en la actividad física una forma de bienestar, salud y convivencia.
La referencia a espacios de sana convivencia también es relevante. En un contexto donde la violencia, el acoso y la inseguridad afectan la vida cotidiana de las universidades, contar con áreas deportivas bien iluminadas, con techumbre, con accesos controlados y con diseño que favorezca la interacción positiva entre personas, constituye una medida de prevención y de construcción de tejido social.
La información oficial señala que la Ciudad Deportiva Nicolaita será una realidad este año, lo que sugiere que las obras están en proceso o en etapa avanzada de ejecución. Sin embargo, no se proporcionaron fechas específicas de inauguración ni un desglose detallado del calendario de entregas por componente.
La alberca Olímpica, según Lara Gómez, es la obra que registra avances más visibles en este momento. El resto de las intervenciones —techumbres, canchas de pádel, acceso principal, mobiliario, paisajismo— parecen estar en etapas de proyecto, licitación o construcción inicial.
La comunidad universitaria y la población de Morelia tendrán que esperar los informes oficiales de avance para conocer con precisión cuándo estarán operativas las distintas áreas de la Ciudad Deportiva Nicolaita. Lo que sí queda claro es que la administración de la rectora Yarabí Ávila ha colocado este proyecto como una de las obras de infraestructura deportiva prioritarias de su gestión.
La construcción de la Ciudad Deportiva Nicolaita se inscribe en un contexto más amplio de políticas de bienestar estudiantil que diversas universidades públicas mexicanas han intentado implementar en los últimos años. La idea de que la formación universitaria no se reduce a las aulas, sino que incluye el cuidado de la salud, el fomento del deporte, la recreación y la convivencia, ha ganado terreno en el discurso institucional.
La UMSNH, con más de 100 años de historia y una población estudiantil de decenas de miles, enfrenta el desafío de atender las necesidades de una comunidad diversa, dispersa en múltiples planteles y facultades, con recursos financieros limitados y demandas crecientes de servicios de calidad. En ese escenario, la apuesta por una infraestructura deportiva moderna, integrada y sustentable es una señal de que la administración actual prioriza el bienestar como componente de la experiencia universitaria.
La pregunta que queda abierta es si esta obra será el inicio de una política deportiva de largo plazo en la UMSNH, o si su impacto dependerá de la continuidad de los recursos, el mantenimiento de las instalaciones y la capacidad de la universidad para generar programas deportivos que realmente aprovechen la infraestructura que está por construirse.













